Centro de Investigación y Desarrollo - UNILA

Abordando el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) desde la psicología


CDMX a 19 de septiembre del 2016


Desde un enfoque psicológico el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se define como una alteración en la frecuencia con la que se emiten conductas de atención, actividad y reflexión en un contexto determinado, como la escuela o la casa, siendo los miembros de un grupo social quienes juzguen como excesivos o deficitarios los comportamientos emitidos, principalmente en el caso de los niños. En cambio, cuando hacemos referencia a los adultos, el TDAH se define en función del grado de desadaptación que se presente en su entorno personal, social y laboral pero ello implica que sea el mismo adulto el que juzgue desadaptativas estas conductas al grado de alterar su vida cotidiana.

 

Tradicionalmente el TDAH ha sido considerado como una enfermedad

 

Como un estado inherente al individuo que implica un estado orgánico particular de alteración. De modo que la conducta es el síntoma de esta enfermedad. Esta visión, psiquiátrica, es plasmada en el Manual diagnóstico y estadístico de enfermedades mentales (DSM) mismo que incluso es usado por psicólogos. En consecuencia, el tratamiento para el TDAH consiste principalmente en el suministro de medicamentos independientemente del tipo de conducta que se emite. Es decir, que la misma dosis de fármacos será utilizada no importando que el comportamiento que presenten sea una falta de atención, exceso de actividad o poca reflexión.

Por lo que se refiere al TDAH infantil, el reporte de estas conductas disruptivas recae sobre los adultos que tienen mayor contacto con los niños como son los padres y/o maestros. Son ellos quienes juzgan como inapropiadas las conductas de atención, actividad y reflexión al grado de solicitar la ayuda de un especialista.

Niña distraida

La importancia de caracterizar el TDAH desde la psicología implica que este trastorno será definido como un problema conductual. Descrito a partir de los comportamientos específicos que sus padres o maestros juzgan como molestos por considerarlos inapropiados en un contexto particular. Concretamente se podrán registrar dificultades en el área de la atención, la actividad o la reflexión. Por ejemplo, identificar si el niño presenta problemas para enfocar su atención ante ciertos estímulos, o si se encuentra en constante movimiento o le cuesta trabajo esperar su turno en actividades lúdicas. De acuerdo con esta descripción y conociendo el área de mayor preocupación (atención, actividad o reflexión) para los adultos es como se podrán implementar las estrategias de modificación conductual encaminadas a promover las conductas esperadas sin la necesidad de suministrar medicamentos.

Este aproximación psicología para abordar el TDAH, no sólo representa la ventaja de contar con una descripción específica de comportamientos a observar o intervenciones dirigidas a conductas blanco, sino que también permitirá que los padres y maestros se involucren en las actividades de los niños debido a la participación que tienen en la definición de las conductas problema al considerarlas problemáticas y que está responsabilidad no recaiga exclusivamente en el niño o en la efectividad del medicamento.

Dra. Ana Marina Reyes Sandoval

Docente Investigador Sur


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