Centro de Investigación y Desarrollo - UNILA

Anticientificismo y cambio climático


CDMX a 13 de marzo del 2017


La ciencia está inmersa en una crisis de legitimidad. Si durante más de dos siglos fue vista por gobiernos y empresarios como fuente de conocimientos aplicables para el desarrollo económico, hoy las cosas han cambiado. La comunidad científica internacional relacionada con las investigaciones sobre el cambio climático y el calentamiento global se ha visto afectada por voceros oficiales que niegan sus resultados (conocidos como negacionistas). La polémica se ha desarrollado con mayor intensidad en Estados Unidos, a raíz de la candidatura presidencial y posterior triunfo electoral del empresario Donald Trump.

 

¿Por qué el presidente de una de las economías más fuertes del mundo niega el discurso científico sobre el cambio climático?

 

La razón es más económica que política. La ciencia ha demostrado que el 89.3% de las emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento global, provienen de la industria pesada, el uso desmedido de la energía, la deforestación y la agricultura industrial (Lara, 2013, pág. 11). Basados en estos resultados, activistas, organizaciones civiles y organismos internacionales han intentado posicionar en la agenda política mundial la lucha contra el cambio climático. Diversos grupos ambientalistas han exigido a los jefes de Estado que controlen las emisiones contaminantes causadas por sus industrias o las prácticas de deforestación con fines comerciales, entre otras acciones. Además, los estudios científicos han demostrado que Estados Unidos y China son responsables del 40% del total de emisiones contaminantes a nivel mundial.

Cambio climatico

Las negociaciones entre ambientalistas, empresas transnacionales y gobiernos para reconocer la validez de las investigaciones científicas sobre el cambio climático iniciaron en la década de los setenta del siglo XX; sin embargo, fue hasta el año pasado cuando representantes de 195 países aceptaron adoptar el Acuerdo de París sobre Cambio Climático, documento vinculante que compromete a los gobiernos nacionales a generar mecanismos de control y reducción de emisiones contaminantes (Carmona Gómez, 2016).

A inicios de 2017, el nuevo ocupante de la Casa Blanca, quien desde su campaña presidencial atribuyó el cierre de industrias relacionadas con la quema de combustibles fósiles (como las minas de carbón), y su efecto en el incremento de las tasas de desempleo, a las estrictas regulaciones gubernamentales que buscan atender el discurso del cambio climático. Ya como presidente, Trump colocó a la cabeza de la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés) a un negacionista del cambio climático; ordenó a los empleados de este organismo no compartir información relacionada con el tema ambiental sin la autorización del gobierno federal y reactivó los permisos para construir oleoductos que dañarían reservas ecológicas y culturales (Johnston, 2017).

Ante este escenario hostil, un colectivo de científicos estadounidenses ha convocado a una protesta global llamada “Marcha por la Ciencia”, a realizarse el próximo 22 de abril, día internacional de la Madre Tierra. Bajo el lema “Ciencia, no Silencio”, investigadores de diversas disciplinas pretenden defender su quehacer científico de las agendas y políticas públicas anti-ciencia (March for Science, 2017).

Si quieres leer más sobre la agenda política de Donald Trump y el cambio climático, ingresa a esta liga: Trump contra el cambio climático. O si te interesa conocer la propuesta de los científicos para la Marcha por la Ciencia, visita su sitio web aquí:  Marcha por la ciencia

 

Referencias:

March for Science. (08 de 03 de 2017).

Disponible aquí

Carmona Gómez, E. (06 de diciembre de 2016). horizontal.

Disponible aquí

Johnston, I. (01 de 02 de 2017). US Republicans launch effort to abolish Environmental Protection Agency with new bill.

Obtenido de The Independen

Lara, C. (2013). Prólogo. En J. C. Postigo, Cambio climático, movimientos sociales y políticas públicas. Una vinculación necesaria (págs. 11-14). Santiago de Chile: ICAL.

Dra. Aymara Flores Soriano

Docente Investigador Cuernavaca


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